lunes, 25 de agosto de 2014

Yoga para el estrés y la ansiedad


          ¿Sientes estrés y ansiedad en tu día a día?

¿Te cuesta relajarte y desconectar?

El estrés no es algo malo, es un mecanismo de supervivencia que pone al cuerpo en alerta para poder reaccionar adecuadamente ante una situación que considera de peligro.

El problema es cuando el estrés se prolonga y se vuelve crónico, en esas circunstancias favorece el desarrollo de enfermedades.

Estres

                 Imagen cortesía de Prakairoj/Freedigitalphotos.net

         Existen remedios naturales que permiten eliminar toda esa tensión acumulada que genera el estrés.

Una es la respiración consciente y profunda, de la que ya te hablé aquí o la postura de savasana que te conduce a un estado de gran relajación y de la que te hablé aquí

Y otra, como la que hoy te propongo, es mediante técnicas de relajación con ejercicios de estiramiento de determinados grupos musculares y de tensión y distensión muscular.


Relajacion


                           Imagen cortesía de Stuart Miles/Freedigitalphotos.net

           A veces estamos tensos pero no somos conscientes de esa tensión, de que los músculos están agarrotados y contraídos, realizar ejercicios de estiramiento, así como de tensión y distensión te hace tomar consciencia de esa tensión acumulada y soltarla, te hace percibir la diferencia entre un músculo que está rígido y contraído de uno que está relajado, y de ese modo, te resulta más fácil liberar esa tensión acumulada y quedarte en un estado de relajación.

Ésta es una secuencia de sencillos ejercicios que puedes hacer para aliviar el estrés, la ansiedad, liberar toda esa tensión tanto física como mental acumulada y conseguir un estado de relajación y sosiego que te calmen.

Si lo prefieres, puedes verla en el vídeo de abajo.



Siéntate cómodamente sobre los talones, si te encuentras mejor, puedes poner una manta debajo de las rodillas y otra entre los talones y los glúteos.

Desde esa posición cómoda, cierra los ojos y respira profundamente y observa cómo te sientes en este momento presente, cuál es tu estado de ánimo, percibe las sensaciones de tu cuerpo, si existe alguna tensión localizada en alguna zona de tu cuerpo.

Presta atención a todas las sensaciones físicas y mentales que experimentes y toma consciencia de ellas.

Inhala profundamente por la nariz y exhala tranquilamente también por la nariz. Si sientes mucha tensión, puedes exhalar por la boca acompañando la exhalación de un suspiro y liberando la tensión acumulada.

Este es un espacio y un tiempo para ti, para mimarte, cuidarte y conectar con tus sensaciones y emociones, olvídate de todos tus problemas y preocupaciones, aléjalos de ti y céntrate en el aquí y el ahora.



Desde esa posición, vas a comenzar con movimientos de cuello. Empieza inhalando y llevando suavemente la cabeza hacia atrás, el cuello es una zona en la que se acumula mucha tensión, en esa posición estira con cuidado y sin forzar la parte anterior del cuello, percibe si existe alguna tensión en esa zona y suéltala.

Lleva ahora la cabeza hacia delante mientras exhalas y estiras con cuidado la parte posterior del cuello, mantén unos instantes la postura y observa si sientes alguna tensión en esa zona, suelta toda tensión y relájate.

Repite una vez más llevando la cabeza hacia atrás y después hacia delante, para eliminar cualquier resto de tensión que aún pueda haber en esa zona y para dejarla completamente distendida.

Lleva la cabeza al centro y desde ahí gira el cuello a un lado por encima del hombro, y estira todo el lateral del cuello, mantén la posición unos instantes mientras estiras y hazte consciente de si existe tensión en esa zona, libérala.

Vuelve al centro lentamente y gira ahora con cuidado el cuello hacia el otro lado, mantén la posición mientras estiras y ve liberando toda tensión que notes en esa zona.

Regresa al centro con calma, y repite de nuevo una vez más a cada lado, manteniendo la consciencia de todas las sensaciones que vas percibiendo.

Regresa de nuevo al centro.

Ahora lleva el cuello hacia un hombro sin prisa y estira toda la zona del cuello y el hombro, percibe si existe alguna tensión y déjala ir.  

Vuelve al centro y haz lo mismo del otro lado.

Repite una vez más a cada lado para disipar cualquier tensión residual que puedas percibir todavía en esa zona.

Deja caer la cabeza hacia delante relajando el cuello y muy lentamente con el cuello muy suelto da un giro completo con la cabeza, relajando todo el cuello, vuelve a dar una vuelta más hacia ese lado, soltando cada  vez más toda esa zona y percibiendo cómo te vas desprendiendo de toda tensión.

Haz lo mismo ahora hacia el otro lado dos veces.

Regresa con la cabeza al centro.

Los hombros es otra zona en la que se acumula mucha tensión, así que vas ahora a soltarlos con movimientos de tensión y distensión.

Inhala y eleva los hombros tensándolos, mantén la respiración mientras tomas consciencia de la tensión, exhala y deja caer los hombros liberando toda tensión, percibiendo cómo se disipa.  

Repite tres veces más y percibe cómo la tensión se disuelve.

Estira los brazos delante del cuerpo apretando los puños con tensión mientras inhalas profundamente, tira con todas tus fuerzas llevando las manos hacia ti a la vez que retienes la respiración, exhala, relájate y suelta todos los músculos y la tensión.

Repite una vez más para dejar ir toda tensión.

Haz lo mismo a un lado, cierra los puños y tensa mientras inhalas, retén la respiración y tira fuerte hacia ti, exhala, afloja  los músculos y vuelve a relajarte. Repite una vez más de ese lado.

            Haz lo mismo del otro lado, inhala profundamente y estira los brazos apretando los puños, retén la respiración y tira fuerte hacia ti con fuerza, suelta y exhala.

Ahora vas a hacer el movimiento del león, desde la posición en la que estás levántate quedándote de rodillas y empuja y tensa los músculos, abre las manos, estira los brazos, saca la lengua, abre los ojos lo más que puedas, mantén unos instantes esa tensión, después vuelve a la posición inicial relajándote. Repite dos veces más.

Para finalizar, descansa en la posición del bebé, si te resulta más cómodo, puedes poner una manta entre tu cabeza y el suelo.

Tranquilamente ponte en contacto con tus sensaciones, percibe cómo te sientes, si sientes algún tipo de tensión residual suéltala, deja que se disuelva, que se vaya lentamente flotando.

Respira profundo, inhala y exhala, tu cuerpo y tu mente se relajan cada vez más y más.

Inhala y exhala, disfruta de esta quietud y de este momento de tranquilidad que es para ti, olvídate de todo el ruido del mundo, olvida tus problemas, tus preocupaciones y siente como cada vez te relajas más y más.

Puedes permanecer en esa posición, inhalando y exhalando, relajándote, el tiempo que consideres necesario.

Por una vida de equilibrio.




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